EL LIBRO QUE QUIERO LEER
LAGRIMAS DE ORO, José Luis Gil Soto, novela, 2022
El desarrollo de las culturas precolombinas en América y su posterior decadencia durante y después de la conquista española, han sido objeto de profundos estudios históricos, antropológicos, sociológicos, así como material de no pocas novelas que se han inspirado en esta etapa de la historia.
El escritor español José Luis Gil Soto no ha podido escapar de este llamado de la historia. La novela “Lágrimas de Oro” es una muestra de su apego por este género literario. Sus 95 capítulos pueden dividirse en tres partes, que alternativamente organizan la trama narrativa. En la primera presenta la vida de los pueblos originarios, específicamente de los Incas, durante el siglo XVI. Pone de relieve el poder de tres personajes, que según la cultura precolombina, descendían del Dios Sol: Huayna Capac, Huascar y Atahualpa.
En sus páginas, el lector puede recorrer los caminos junto a los chasquis, hombres que llevaban a través de las montañas y de los valles entre Quito y Cuzco, noticias sobre los acontecimientos importantes del Incario: la muerte del Padre Inca Huayna Capac, el avance de las cruentas luchas fratricidas, para que uno de los hermanos se coronara como nuevo soberano del inmenso Tahuantinsuyo, el valor de los soldados de uno y otro bando, así como las estrategias de combate para vencer al enemigo. También se describe las ciudades, las fiestas, los mercados, se destaca el papel de las mujeres, sea como coyas o esposas, pallas o concubinas reales o ñustas, veladoras de la descendencia del Inca.
La segunda parte de la obra, se desarrolla en ese mismo siglo y muestra las peripecias de los conquistadores españoles, que se aventuraron con recelo y esperanza, desde las comarcas peninsulares hasta las remotas Indias, recién descubiertas. Entre ellos: Francisco y Hernando Pizarro, Diego de Almagro, Martín Cortés, Sebastián de Benalcázar, por citar algunos. Su travesía por los ríos inmensos, las sierras ocupadas por comunidades que nada tenían de pacíficas, el desconocimiento de las lenguas aborígenes y de sus estrategias de guerra, les cobraron un alto precio en vidas, a la larga compensado por el sometimiento de los pueblos y el encuentro del tan preciado oro.
La tercera parte, nos traslada al siglo XXI. El relato histórico cambia de orientación y adopta las características de la novela policíaca; ya que, en la iglesia de San Lorenzo, del pueblo Conquista de la Sierra, en España, ha sido robado un collar precolombino, de incalculable valor económico e histórico. Una joven, miembro de la Brigada de Patrimonio Histórico, la teniente Rebeca Parma es la encargada de dirigir la investigación. Como en casos similares, en este ilícito están comprometidos poderosos coleccionistas y traficantes de obras de arte, quienes a pesar de los débiles intentos de los gobiernos latinoamericanos por recuperar tesoros patrimoniales, continúan apoderándose de piezas mayas, incas, aztecas y de otras culturas prehispánicas.
La creación de Gil Soto nos pone frente al pasado. Encontramos las raíces del pueblo mestizo, fruto del sincretismo entre las culturas ancestrales y los colonizadores españoles. En su nota final, el autor explica que mientras Europa amanecía al Renacimiento, los habitantes del Nuevo Mundo, habían alcanzado un grado inimaginable de desarrollo en múltiples aspectos. La novela tiene el privilegio de revalorizar esos aportes, basándose en investigaciones fehacientes, en criterios de especialistas y en leyendas que guardan la esencia de la cosmogonía indígena. El fabuloso tesoro que Atahualpa, el último Inca, entregó para su liberación, no hizo más que aumentar la codicia de los viejos colonizadores y de las modernas mafias del llamado mundo civilizado, que trafican con la herencia cultural de los pueblos.
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